La motivación para hacer esta película nace en Burgos, por un deseo de plasmar gráficamente un aspecto quizá poco conocido de la ciudad; su lado gótico, misterioso, fantástico, que se funde con la imagen rural de la provincia, sus aldeas de piedra centenaria y sus páramos áridos y fríos.
En este mundo rural, entre la gente joven sobre todo, surgen las ideas conservacionistas; la necesidad de conservar especies en peligro de extinción, aunque dichas especies se hayan considerado alimañas desde siempre, y más aún en este caso.
La protagonista de esta historia toma este imperativo moral como excusa para sacrificar los intereses de personas ignorantes, zafias, aunque saludables, en pro de un ser enfermo y naturalmente avocado a la extinción, pero que, a los ojos de una autoproclamada decisora, es superior.
Esta desviación egoísta, esta autoproclamación justiciera, se genera desde una atracción amorosa. El amor es, una vez más, utilizado como razón ética para justificar el asesinato de inocentes.
¿Es justificable el asesinato? Confiarse a una corriente de pensamiento políticamente correcta nos puede relajar y hacer pensar que su valor ético todo lo justifica.
¿Es ético salvar a los lobos pero dejar que las ovejas mueran a manos de éstos?
¿Realmente queremos salvar al lobo como tal o queremos salvar nuestra idea romántica del lobo?
Las posturas éticas a veces son difíciles de calibrar, en esta historia se expone lo ocurrido y el espectador tomará sus propias conclusiones.