Un indígena sale de su cabaña para hacer sus necesidades una mañana en el páramo.
De pronto un extraño objeto cae del cielo. El salvaje se interesa por su naturaleza y el objeto reacciona
bruscamente y, como si tuviera alguna relación con el cielo, comienza a llover abundantemente.
Pequeño cortometraje en clave de humor que hace referencia al absurdo que en ocasiones
surge de la relación entre la tecnología occidental y las culturas primitivas, se basa en la idea propuesta
por la película “Los dioses deben estar locos”.
El indígena no comprende el verdadero funcionamiento de un objeto sencillo para
un occidental, sin embargo, irónicamente, le da un uso tecnológicamente más complejo. El formato de
la historia es tipo “sketch” y transcurre en un mismo lugar: el personaje se enfrenta a un objeto
lo que favorece la animación gestual.
Al final el personaje resuelve el problema con una solución absurda que
exagera el planteamiento del tema de esta historia.
Menciones
Finalista II Certamen cine de animación Animaizón. (Zaragoza, 2007)